
Los profesores ya no leemos. Ni siquiera estudiamos. Estamos demasiado ocupados en escribir y en explicar lo que supuestamente deberíamos haber leído , pero las horas de acopio cultural y reflexión han quedado prácticamente desterradas de las labores universitarias en lo que atañe a los saberes humanísticos. La culpa no es del profesorado, que simplemente adapta sus esfuerzos para sobrevivir en un contexto absurdamente darwiniano, sino de los gestores científicos que desde hace algunos años han decidido no sólo destruir las humanidades, sino socavar las condiciones vitales y materiales que las hicieron posibles. Echen un ojo a la jerga con la que se hace política científica y podrán calibrar el tamaño del suicidio cultural y civilizatorio en el que nos... Ver Más
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