
Todas las mañanas, el triple campeón de la San Silvestre popular, Borja Cayetano Tano, cepilla sus dientes frente al espejo. Los frota con fuerza, seguro de su buena estrella y su magnífica salud. La biografía que había proyectado de sí mismo estaba regada con vinos suaves y aprovisionada con una alacena llena de productos de primerísimas marcas, un Golden retriever de pelo brillante y una esposa guapa, fértil y obediente a la que él jamás engañaría y a la que ordenaría qué vestir un día sí y otro también. Para él aquello no era un plan, era un destino . Algo seguro como sus victorias y sus marcas personales. No existía una opción distinta en su mente. Una vez limpios... Ver Más
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